Casi veinte octubres ya cumplidos y me sigo desviando
del camino que me marcan los errores cometidos
para no meter la pata de nuevo;
ignoro la voz de la experiencia personal y me abro paso
a través de una montaña de problemas a cabezazo limpio
cual animal que ha perdido el juicio por completo.
Me dicen que me calme, que piense antes de actuar,
que no me autodestruya con mi imaginación negativa...
Y yo digo que vale, pero demuestro lo contrario
porque sencillamente no puedo hacerlo posible,
porque parece que me haya acostumbrado a que todo vaya mal,
a ser un desastre en el juego de la vida,
que más bien es ella la que juega conmigo.
No puedo decir abiertamente que me arrepiento de lo sucedido
a lo largo de mi existencia;
del daño que he causado,
de juntarme con las personas equivocadas,
de hacerme pedazos cuando debería haberme reconstruido,
de ser alguien contradictorio a veces...
Y es que cuando te juntas con lo tóxico a ti también te salpica la mierda,
te vuelves igual de asqueroso y sientes que ya no eres tú;
frotas con fuerza durante años para eliminar la mugre, limpiarte,
pero siempre te dejas algo sucio que hace que todos te señalen
de muy mala manera.
Y aquí es cuando me pregunto: ¿Por qué volví atrás?
Creía estar limpio, pero no me creía perfecto,
sino que siempre andaba con cuidado de no mancharme otra vez
porque un fallo puede cometerlo cualquiera;
al fin y al cabo soy un humano, ser imperfecto
que toprieza dos, tres, cuatro veces con la misma piedra.
He llorado cuando nadie miraba,
he sangrado cuando nadie miraba,
he estado al borde de un precipicio cuando nadie miraba.
Nadie se lo creerá después de los crímenes imperfectos
que cometí cuando mi sentido común se apartaba
y dejaba paso a mentiras que nunca debieron
salir de mi boca;
ni de bocas ajenas,
porque nadie nace santo y muere como tal.
No preguntéis que me ha pasado,
lo que me han hecho
o lo que yo he hecho.
No os creeréis las respuestas a lo primero,
menos las de lo segundo,
pero habrá miles de respuestas para lo último
y no todas serán proporcionadas por mí.
Y os creeréis esas últimas, porque las malas acciones siempre brillan más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario