miércoles, 8 de noviembre de 2017

"Ya encontrarás a la persona indicada"

Nunca podré encontrar a una persona más indicada que tú.

Y sigues sin darte cuenta de ello.

Por favor

Mentiría al decir que estoy bien, porque no es así;
porque mis ganas de vivir sólo llegan con un puñado de pastillas.
Tener que sonreír forzadamente cuando algún ser "querido" pasa por delante
para que no vean lo muy en la mierda que estoy,
hacer un esfuerzo sobrehumano por no perder el control y hacerme daño de nuevo,
fantasear cada dos por tres con matarles de una vez...

Me asusto al pensar en lo que sería capaz de hacer,
en lo poco que significan para mí las personas en el fondo.
Salgo a la calle con la música bien alta para evadirme de la realidad
porque ya no tengo un lugar al que llamar "hogar" o "refugio".
Me siento como una bala perdida que aún sigue sin impactar con nada,
como un asteroide vagando por el espacio,
como un barco a la deriva en un mar de depresión.
No sé para qué sigo en pie caminando sobre este suelo que se muere poco a poco
sin un rumbo fijado, dejando a medias todo lo que empiezo
cual niño que se encapricha con un juguete y lo deja abandonado a los dos días.
Tengo ganas de llorar, pero no recuerdo la última vez que lo hice;
parece como si ya mis glándulas estuvieran secas, sin lágrimas
que deslizarse por mi rostro mientras la respiración se me corta.

Llevo meses sin escribir poesía,
no considero a esto un poema como tal, sino una forma de desahogarme
porque ya no me quedan muchas formas de hacerlo.
No sé si alguien seguirá leyendo esto o si sentirán pena por mí;
me da igual, pues no busco la atención de nadie.

Dice la psicóloga que estoy mal;
dice la psiquiatra que estoy mal...

¿Por qué he de decir que estoy bien?
¿Por qué he de callarme todo el dolor?
¿Por qué la "ayuda" viene en comprimidos que tengo que ingerir?

Ojalá algún día esto acabe, por favor.

martes, 18 de julio de 2017

Te quiero

Acércate a mí con paso lento
mientras te espero
con las manos fuera de los bolsillos,
preparadas para recibirte con un fuerte abrazo.

Sonríe cada vez más cuando la distancia entre nosotros
se vaya volatilizando
a cada paso que das, sin pausas,
intercambiando miradas a lo lejos.

Clava tus ojos en los míos,
acaríciame los labios con los tuyos,
haz que el tiempo se detenga cuando nos unimos
y sumamos dos.

Como el mismo número de palabras
que forman ese "te quiero" que tanto necesito oír.

Respuestas

Casi veinte octubres ya cumplidos y me sigo desviando
del camino que me marcan los errores cometidos
para no meter la pata de nuevo;
ignoro la voz de la experiencia personal y me abro paso
a través de una montaña de problemas a cabezazo limpio
cual animal que ha perdido el juicio por completo.
Me dicen que me calme, que piense antes de actuar,
que no me autodestruya con mi imaginación negativa...
Y yo digo que vale, pero demuestro lo contrario
porque sencillamente no puedo hacerlo posible,
porque parece que me haya acostumbrado a que todo vaya mal,
a ser un desastre en el juego de la vida,
que más bien es ella la que juega conmigo.

No puedo decir abiertamente que me arrepiento de lo sucedido
a lo largo de mi existencia;
del daño que he causado,
de juntarme con las personas equivocadas,
de hacerme pedazos cuando debería haberme reconstruido,
de ser alguien contradictorio a veces...
Y es que cuando te juntas con lo tóxico a ti también te salpica la mierda,
te vuelves igual de asqueroso y sientes que ya no eres tú;
frotas con fuerza durante años para eliminar la mugre, limpiarte,
pero siempre te dejas algo sucio que hace que todos te señalen
de muy mala manera.
Y aquí es cuando me pregunto: ¿Por qué volví atrás?
Creía estar limpio, pero no me creía perfecto,
sino que siempre andaba con cuidado de no mancharme otra vez
porque un fallo puede cometerlo cualquiera;
al fin y al cabo soy un humano, ser imperfecto
que toprieza dos, tres, cuatro veces con la misma piedra.

He llorado cuando nadie miraba,
he sangrado cuando nadie miraba,
he estado al borde de un precipicio cuando nadie miraba.
Nadie se lo creerá después de los crímenes imperfectos
que cometí cuando mi sentido común se apartaba
y dejaba paso a mentiras que nunca debieron
salir de mi boca;
ni de bocas ajenas,
porque nadie nace santo y muere como tal.
No preguntéis que me ha pasado,
lo que me han hecho
o lo que yo he hecho.
No os creeréis las respuestas a lo primero,
menos las de lo segundo,
pero habrá miles de respuestas para lo último
y no todas serán proporcionadas por mí.

Y os creeréis esas últimas, porque las malas acciones siempre brillan más.

martes, 11 de julio de 2017

Treinta cosas o algo así...

-Buenas-

1- Me da igual lo que piensen de mí.
2- Toco la guitarra y creo que lo hago bien.
3- Me encantan y se me dan bien los videojuegos.
4- Soy muy buena persona si me tratan bien.
5- Si cometo un error, lo admito.
6- No me importa ayudar si me lo piden.
7- Siempre estoy dispuesto a probar algo nuevo.
8- A pesar de ser muy negativo, siempre sigo adelante.
9- No me cuesta nada aguantar la soledad.
10- Creo que escribo bien, aunque diga lo contrario.
11- Tengo mucha paciencia.
12- Aprendí a no esperar nada de nadie muy pronto.
13- Soy un hermano mayor estupendo.
14- Me apunto a casi cualquier cosa.
15- Nunca busco que me perdonen, pero si lo hacen, lo acepto.

-Malas-

1- Soy depresivo.
2- Los ataques me desgastan mucho.
3- A veces experimento con gente.
4- Disfruto mucho haciendo daño a quien me ha jodido.
5- A pesar de saber que saldré perdiendo, me lanzo de cabeza.
6- La imaginación me supera.
7- Necesito sentirme odiado de vez en cuando.
8- Enfadado me vuelvo un cabronazo de primera.
9- Me explico muy mal.
10- Pienso que mi físico da asco.
11- A veces me vuelvo tan dramático que la gente piensa que todo es cuento.
12- Nunca olvido.
13- Necesito fantasías para sentirme bien.
14- Pienso demasiado en acabar con mi vida.
15- La mayoría de las veces yo soy el malo de la peli, con razón.

sábado, 1 de julio de 2017

Buenas noches

Bonitas palabras para terminar el día
que han cerrado la uníca salida que te quedaba,
que te han negado un nuevo comienzo.

Y es que nunca,
jamás,
debes esperar algo de aquellas personas
que una vez
te dejaron en el fondo de un pozo.

miércoles, 28 de junio de 2017

Apagarse lentamente

No puedes esperar a encontrar algo bueno entre todo lo malo
cuando la ilusión te ha abandonado en un desierto
con dunas formadas por granitos de un destino que te condenó
a vivir por lo que no es tuyo, siempre y cuando te lo permitan.
Te enseñan a no depender de nadie, a ser fiel a ti mismo,
a aceptar que nadie va a poner la mano en el fuego por ti...

Pero, ¿cómo no vas a depender de nadie cuando no tienes nada?
¿Cómo vas a serte fiel cuando ya no eres el mismo?

Cuando el daño se hace, no hay vuelta atrás
ni tiempo que valga la pena esperar para sanar.
Habrá momentos en los que el dolor se disipe un poco,
pero sólo estará dormido para volver a despertarse y sacudirte;
justo en ese momento que te creías fuerte, recuperado,
que por fin podrías empezar a levantar la cabeza sin miedo
a que te echasen otra soga al cuello.
Cambias por completo hasta que casi ni te reconoces,
física y mentalmente, te ves consumido por las penas, más frío
y con un cuerpo que cuesta mantener erguido.
Miras a tu alrededor buscando una mano para que te guíe entre la multitud,
observas como el cofre de los sueños permanece en un rincón sin poder abrirse
porque no parece existir llave que pueda con su cerradura.

Te preguntas una y otra vez qué es lo que está mal contigo,
pero sabes que no encontrarás la respuesta.
Tratas de camuflarte para ser aceptado en algún grupo de personas
que no te utilice para luego deshacerse de ti, aunque suene tan imposible
como dibujar esa sonrisa falsa y no parecer un amargado cuando estás abatido;
reírte porque estás distraído, desconectado del mundo, pero no feliz.
Intentas convencerte de que no recuperarás lo que una vez tuviste
y te arrebataron de la noche a la mañana, todos los días, fallando siempre;
te desvelas por los recuerdos de los errores que cometiste,
por las palabras que te dejaron sin respiración porque se sintieron como puñetazos
en el estómago al ser soltadas sin cuidado,
por pensar en lo que pudo haber sido...
Y te dices que no, que tienes que estar entero y reconstruir por tu cuenta
todo lo que está hecho añicos para resurgir de tus cenizas como ave fénix.

¿Cómo vas a hacerlo si ya llevas tiempo apagándote lentamente?