lunes, 29 de mayo de 2017

Te echo de menos

¿Por qué cada día se hace más real eso de que nunca existí para ti?

Gasté todo mi aliento para estar contigo,
me separé de lo que anteriormente me daba la vida
porque ya no me hacía falta,
porque tú estabas a mi lado, o eso parecía.

Estrellaba mis labios contra toda la superficie de tu piel.
Todo empezaba, sin prisas, en tu frente,
recorría tu rostro hasta llegar a tus labios,
me dejaba caer por tu cuello,
escalaba aquellas montañas hasta conquistar la cima de cada una,
hacía senderismo por tu abdomen a paso lento,
me perdía en el valle del sexo.

Iba detrás de tí,
respiraba luego de que tú lo hicieras
por miedo a que te faltase el oxígeno para seguir estando en pie,
cerca de mí, al menos durante un instante.
No pedía más, sólo eso.
Poder aferrarme a ese salvavidas que me arrojabas
casi insconscientemente, sin tú darte cuenta de que me hacía falta,
que me ahogaba cuando nuestras pieles no conectaban
y tenía que camuflar el daño que me hacías.

Sí, porque dolías... Mucho.

Pero valía la pena con tal de ver aquel tesoro al que llaman sonrisa
escapando de ti silenciosamente al hacer contacto visual,
cuando nuestros recuerdos parecían ocupar tu mente,
pensábamos en un futuro juntos que nunca se hizo realidad
y que tanto nos ilusionó, al menos a mí.
Promesas que desaparecieron para siempre en un parque,
a la vista de todos,
lacerando mi alma inocente al haber pensado que se cumplirían,
que ambos podíamos luchar por ellas.

Yo quería hacerlo. ¿Y tú?
Explícamelo, porque ni siquiera tengo claro si fui algo más
que un capricho para ti, una herramienta o un esclavo.

Echo de menos a la persona que eras cuando te conocí,
y lo peor de todo es que ya no te acuerdas de mí.

domingo, 28 de mayo de 2017

Pasarse la vida en dificultad alta

Una vez pensé que cambiarías,
que a las pesadillas por fin te enfrentarías
mirando a tus miedos con la guardia alta
sin la idea de volver a darles la espalda.

El cambio nunca vino,
tú seguiste siendo el mismo.
Un desgraciado que carece de futuro
y que ve cada día más oscuro.

Nadando en fantasías que se quedan cortas
por culpa de las ambiciones rotas,
aquellas que una vez se veían posibles
pero ahora simbolizan un destino terrible.

Maldices el día que viniste a este mundo,
creían que con el tiempo te volverías duro
a base de golpes que la vida te da,
certeros y potentes que te dejan sin respirar.

Todo iba bien...

"Todo iba bien hasta la primera vez que ella me hizo daño."

Frase extraída de Te odio como nunca quise a nadie, de Luis Ramiro.

sábado, 27 de mayo de 2017

Noches eternas

No encuentro el sueño.

El cabrón se esconde muy bien entre las sábanas
en esta noche tan solitaria y tranquila,
aire fresco entrando por la ventana
y haciendo bailar a las cortinas blancas
que dejan pasar la poca luz del patio interior.

Doy vueltas sin cerrar los ojos.

La temperatura comienza a subir y respirar se hace difícil,
no sé por qué, ocurre sin más.
El oxígeno escasea, la piel se humedece con el sudor
que se nota frío mientras desciende por la palidez
y las extremidades dejan de responder.

Inmóvil, boca arriba.

Mirando al blanco que se refleja en el techo,
haciéndome preguntas a mí mismo sobre lo que fue
y lo que pudo ser de aquellas aventuras
que un día viví, pensando que no tendrían un final,
que durarían para siempre, por siempre.

Ciego fui y así seguiré siendo.

Nunca dejaré entrar a mi mente que las personas se van,
a veces se mueren, otras veces te abandonan
y luego está cuando confías tanto en ellas que les das una pistola
pensando que te cubrirán la espalda,
pero te vacían el cargador en el corazón.

Y te dejan sangrando en el arcén mientras su coche se aleja.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Me imagino

A veces me imagino vidas al lado de personas
que se cruzan conmigo por la calle, en los bares.
Llamaron mi atención,
como si un polvo mágico saliese de ellas inspirando confianza
que luego podría tornarse falsa en la realidad.
Me pierdo con ellas en sueños,
actúo sobre centenares de escenarios, en frente de animales
que saltan de un lado a otro y se rompen los cuellos en un pogo
al ritmo que siguen nuestros instrumentos;
vivo historias imposibles de amor y odio,
historias en las que yo decido cuando acabamos, si es que lo hacemos;
luchamos contra tiranos alrededor del mundo y más.

Llego a imaginarme que despierto junto a ellas
tras una noche especial que no tiene por que ser romántica
ni tiene que ser a solas,
ni tranquila o demencial.
Nos emborrachamos con whisky, tequila, ron, vodka...
con todo lo que nos encontremos para luego acabar con nuestras penas
y pegarle una paliza al cuñado gilipollas de turno.

Llego a sentirme como el director de una película que refleja mi vida ideal,
en la que todo empieza y acaba como a mí me gustaría,
con un toquecito de drama para hacerlo interesante.
A veces uso mi punto de vista, pero alterno hacia la tercera persona
para observar cómo lo vería un espectador ajeno a la trama,
descartando todo aquello que parezca surrealista,
aferrándome al mundo real todo lo que puedo sin detener mi imaginación.

Y es que las vidas de película no existen.
Tampoco esas personas encarnadas por desconocidos, pero es divertido fantasear de vez en cuando.

No volveré a hacerlo

Por muy grande que sea una piedra volverás a tropezarte,
aunque esté señalizada y tenga luces de emergencia
nunca será suficiente para evitar que el accidente se repita.
Cuando reemplazas tus ojos con apariencia sana por aquellos
enrrojecidos que escuecen y no te dejan ver
empiezas a correr en esa dirección sin saber qué estás pisando,
convenciéndote de que el obstáculo fue apartado,
que será diferente,
que no hay que temerle a nada,
que todo irá... ¡BAM! ...mal otra vez.

De cara en el suelo, a la altura de tus ambiciones que yacen partidas
sobre la superficie en miles de pedazos con aristas cortantes
que te abren la piel y hacen que vuelvas a sangrar
cuando decides recojerlos para reconstruirte,
para levantarte y jurarte que no cometerás el mismo error ni una vez más.
Ya está, se acabó.
Esa fue la última de todas las últimas veces que jurastes que sería la última,
al menos hasta que te de por correr ignorando las advertencias.

Pero sabes que no puedes fiarte ni de tu sombra cuando te ataca esa sensación,
la que te obliga a cometer acciones que fueron escritas en tu lista negra,
la misma que tiene un subtítulo en rojo y de gran tamaño que reza:
                            "NO VOLVERÉ A HACERLO"
seguido de prohibiciones que ocupan todos los espacios de esa lista,
sin dejar hueco para las que puedan venir después.

Y vuelves a hacerlo.

Y vuelves a sangrar.

No sé

Llevo años rebuscando en un baúl sin fondo,
intentando encontrar las repuestas para esas preguntas
a las que sólo puedo contestar "no sé".

¿Qué te pasa?
¿Qué quieres hacer?
¿Qué vas a ser en la vida?
¿Por qué has hecho esto?

Ni siquiera sé si encontraré algo.

Darte un respiro

Este no es un poema para alegrarte el día
ni fue escrito con ese fin.
Es un poema en el que ahora centras toda tu atención
y está haciendo que te olvides de esos problemas que te oprimen el pecho,
los mismos que a veces se sienten como una patada en el estómago,
principales culpables de que no concilies en sueño.

Tómate un momento para respirar, airea tu mente,
adagio, con pausas breves entre cada palabra.
Hasta ahora habrás estado leyendo mentalmente, eso seguro,
pero quiero que tu lengua empiece a articular a partir de este punto.
En voz baja, no hace falta esforzarse mucho ni leer con sentimiento,
simplemente hazlo, deja que este poema complete su circuito a través de ti
entrando por tu vista para luego recorrer los rincones de lo más profundo
de tu cuerpo apartando a esos demonios que te bloqueaban;
que las palabras salgan transportadas por tu aliento permitiendo que otras nuevas entren.
Respira, no hay prisa, nadie te va a impedir seguir leyendo.

Sólo existes tú en este momento.

Has desconectado de aquel mundo con un cielo de cristal que se te venía encima
gracias a este tiempo que te estoy robando sin darte cuenta de ello, lo siento.

No...
¿Para qué sentirlo?

Eres tú quien ha empezado esto porque has encontrado un hueco
en el día de hoy -o la noche- para visitar este rincón lleno de escritos de un loco
que no es poeta, pero que intenta crear poesía y plasmarla sobre este muro de color carbón
que se erige frente a tus narices.
Viniste curioseando para ver si podrías encontrar al menos algo mediocre
y sinceramente dudo que lo hayas encontrado, pero aquí sigues.
Podrías estar haciendo otra cosa más productiva, o no.
Podrías estar en la cama tapándote la cara con la almohada mientras llueve de tus ojos,
haberle puesto un punto final a esta publicación en el párrafo anterior, abandonar,
pero no te has detenido.
No importa si las palabras han dejado de salir por tu boca o si nunca lo han hecho,
ni siquiera considero esto un poema, ni quería ayudarte.

Sólo quería darte un respiro, por muy corto que haya sido.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Probaste tu suerte

Escapaste de las tendencias que te privaban de tu poder;
el poder de gritarle al prójimo que eres único
y que no volverás a doblarte para hacer el trabajo de nadie
aún teniendo a tu espalda el peso de las acciones pasadas
ya enterradas en el cementerio de tu mente.

Sentiste la mirada penetrante y gélida de la temida
mientras te consumías echado en el suelo,
observando cómo tus ríos se desbordaban sobre tus brazos
anunciando la hora de partida del tren con destino a la nada.
Probaste el mejunje finalizador que ardía como el infierno
y tampoco fue suficiente para condenarte.

No puedes decir que eres inmortal, pues tu día llegará,
pero sí puedes decir que has probado tu suerte en reiteradas ocasiones
y has podido reírte de esas personas que quisieron explotarte
para luego acabar contigo.

lunes, 8 de mayo de 2017

No entiendo...

"No entiendo a la gente que piensa que si ignoras algo desaparecerá. Es totalmente erróneo. Si es ignorado ganará fuerza. Europa ignoró a Hitler por veinte años y como resultado él masacró a la cuarta parte del mundo."

Lemmy Kilmister, Motörhead.

Una fantasía, un sueño o un deseo

Noches confusas en las que el brillo de sus ojos
alumbra el camino a seguir.
Rescate que siempre llega cuando el tejido
de la realidad se rompe alterando la paz mental,
salvando a un pobre diablo de ser desorientado
por el blanco cegador del día
y abrazado por la oscuridad cuando el astro se ausenta.

Es rodeado por los brazos de su nuevo ángel.

La cabeza descansa sobre el prado de su piel,
suave y pálida, pero fuerte también.
El aliento hace filigranas abriéndose paso por el cuello
llenando cada poro con su calidez,
ahuyentando lo negativo,
avivando la llama,
deteniendo el tiempo con el roce de los labios.

El éxtasis se transmite de una boca a otra.

Las sábanas se enredan como dos lenguas en un beso
mientras la orquesta del deseo interpreta su obra maestra
durante un intercambio de caricias y miradas.
Se acaba el acto, sublime.
Inmóviles, yacen sobre el colchón rodeados de un silencio
que parece eterno e inrrompible,
pero no es incómodo, sino tranquilizador.

Una fantasía, un sueño o un deseo; llámalo como quieras.

Parece el principio

Me he despertado justo en el final de una pesadilla,
sudando y sofocado, con el estómago cerrado,
me encuentro más vacío que las jarras de cerveza
al acabarse la noche del sábado y la madrugada del domingo.
Estoy solo en la habitación.
No hay ni un alma en la casa, pero todo está lleno de restos del día anterior;
es un vertedero de consecuencias, las pruebas de lo que pasó
están en reposo amontonadas por el suelo.

El hambre no aparece.
Me tomo sin ganas una taza de café a pesar del bombardeo
que se está llevando a cabo en mi corazón;
los latidos son fuertes y rápidos, los oigo sin concentrarme en ellos,
a veces parece que se detienen por un segundo ennegreciéndome la visión.
Termino el pobre desayuno con un sabor amargo en la boca.

No hay mucho que hacer, salvo dejar que el calor me abrase la cabeza
a base de azotes con forma de memorias vomitivas
que me patean el estómago con violencia.
Logro contenerlas con un esfuerzo inhumano a la vez que busco señales de vida
en la bandeja de entrada, sin éxito.

Oigo la llave abriendo la puerta, chirriando, los pasos están cerca.
Toca ponerse la armadura y enfrentarse a un nuevo número en el calendario.

viernes, 5 de mayo de 2017

Mentiras

Gracias a tus mentiras descubrí que nunca pisaste el mismo infierno que yo,
sino una ilusión que creaste en tu mente arrogante.

Tierra de nadie

Vuelve a llover tras un periodo de sequía
que ya estaba durando demasiado,
las gotas descienden formando una cascada
cristalina humedeciendo la tierra inerte
sobre la que cae mientras esta se retuerce
como si le doliera cada impacto que recibe.

El sonido del viento se oye en la distancia,
soplando fuerte sobre la superficie agrietada
que parece cobrar vida al rozar placa con placa
originando un terremoto de magnitud diez
en la escala del suplicio impuesto por el pasado.
Los ríos hierven con la rabia de la incomprensión
y los rayos empiezan a descargarse
desde el cielo gris rosáceo que da sombra
a este paisaje innatural ya erosionado.

No queda nada que habite esta corteza.
Todos los seres han muerto,
han huido despavoridos
o simplemente no ha puesto un pie en ella
luego de descubrir que no estaban hechos
para ganarse un lugar aquí y que eran incapaces
de sobrevivir a esos microapocalipsis que golpean
en esos momentos tan críticos, sin preparación.

Esta tierra seguirá muerta durante mucho tiempo.
La vegetación seguirá siendo negra;
los ríos, rojos como la sangre
y el espíritu de la soledad seguirá deambulando
por aquí ansioso por ser liberado de sí mismo,
esperando a que el amor por la vida regrese
y la luz vuelva a abrirse paso entre los nubarrones.

martes, 2 de mayo de 2017

El error...

"El error es mirar lo de ayer con los ojos de hoy, querer que las cosas vuelvan a ser igual cuando tú ya no eres el mismo."

Frase extraída de La triste historia de tu cuerpo sobre el mío, de Marwan.

Stop

Párate un momento a pensar si la siguiente decisión que tomes supondrá un cambio en tu vida y no será como aquellas veces en las que has vuelto irremediablemente al punto de partida. Cosas que se veían claras en tu mente pero que aplicadas a la realidad resultaban ser un chasco que nunca predecías por estar tan ciego; no saber articular la palabra adecuada o realizar el gesto equivocado una y otra vez no te llevará a ningún destino que no sea aquel que disponga un cartel en la entrada en el que se lea "Bienvenido al fracaso".

Conduces como un kamikaze en dirección contraria a la que te indican llevándotelo todo por delante sin leer los manuales antes de actuar, yendo de cabeza -y sin casco- hacia tu objetivo pensando que saldrá bien en esta ocasión  y que lo lograrás, pero tu mente acaba hecha pedazos en el suelo tras darte contra el mismo muro de siempre. Te toca resontruirla una vez más para pensar en una nueva estrategia e intentarlo de nuevo.

Ahora tu otra versión despierta para atormentarte. Tienes que enfrentarte a ella, no sabes con qué; te limitas a esperar a que tome el control total de la situación y entonces... ¡BAM! Otra hostia que te da la vida por no saber ser prudente, calmarte y esperar a que la ansiedad se disipe. Eso es lo que te ciega: te falta autocontrol. Crees tener la situación bajo tu poder cuando en realidad todo se está desmoronando a tu alrededor y tú -como siempre y para no variar- te callas, rechazando la idea de pedir ayuda por miedo a molestar, quedándote solo; tus problemas son tratados como tonterías simplemente porque los tienen todo el mundo, al igual que las soluciones... o eso dicen.

Más te vale reforzar tus protecciones con la chatarra que vas encontrándote en tu camino. Se acercan golpes más fuertes.