martes, 25 de abril de 2017

Corazón...

"Corazón tenemos todos, sólo que algunos más que otros."

Frase extraída de El sexo de la risa, de Irene X. 

Pagamos con nuestra existencia

Cuando llegas al punto en el cual te preguntas qué haces con tu vida sabes que es el momento de ponerse manos a la obra otra vez. Empiezas a ver como el tiempo se escurre entre tus dedos sin que puedas retenerlo; es rápido e imparable, como un autobús que se pierde en la distancia cuando te encuentras en la parada anterior exhausto después de haber corrido ridículamente para alcanzarlo.

Miras atrás intentando encontrar algún  logro para sentir que has sido productivo alguna vez en tu vida, pero fracasas en la búsqueda.

Poco a poco te vas dando cuenta  de que no siempre ha sido culpa tuya  el haberte ido con las manos vacías  en más de una ocasión, sino que hay determinados factores que afectaron al desenlace. Es díficil de ver y más de asimilar, pero por desgracia la realidad es esa.

Una cosa es cagarla en algo y otra muy distinta es que alguien eche a perder todo tu trabajo, a veces sin querer, sin tener en cuenta el daño que te acaba de causar porque ese esfuerzo utilizado para alcanzar un objetivo no lo ha puesto esa persona; ha sido tuyo y te merecías un premio, los frutos de ese duro trabajo que ahora arden en una hoguera cuyo fuego es avivado constantemente, llegando a quemarte a ti también.

Siempre se puede recuperar algo empezando a hacerlo de nuevo, pero es imposible recuperar el tiempo invertido en la tarea. Es eso lo que te hace sentirte inútil en cada tarea que realizas.

No duele gastar energías y recursos en conseguir un logro para que luego desaparezca. Lo que realmente duele es que has gastado parte de tu existencia para quedarte igual que al principio.

domingo, 23 de abril de 2017

Los extraños

La vida nunca fue fácil para ellos. Primero viven condiciones extremas y ahora pelean contra un gobierno que sólo busca enriquecerse a costa de exterminar sueños sobre una existencia pacífica y estable, explotando a estas personas sin hacerles siquiera un contrato legal para poder lucrarse pagándoles una miseria a cambio de todo su trabajo y esfuerzo; además de enfrentarse al miedo y rechazo a los extraños que la sociedad ha creado con sus ideas xenófobas.

Son objetivos de todas las miradas, casi tanto como de las balas, los explosivos y de los comentarios repugnantes elaborados por bestias con cerebros que han sido bañados en la ignorancia y manipulados por los medios de comunicación que promueven la desinformación. Víctimas en busca de humanidad y de un lugar al que llamar hogar, pero que son culpadas de todas las desgracias que ocurren en nuestras capitales civilizadas, seguras e inocentes.

¿Para qué tenderles la mano cuando es más fácil señalarles con el dedo?

La humanidad está muerta, aunque espero que todavía se pueda salvar algo de ella.

viernes, 21 de abril de 2017

No siempre crece piel

Dice Marwan que crece otra piel
sobre la herida
y yo confío en que sepa que no todas
las heridas son físicas ni superficiales.
Que no siempre crece piel,
que no siempre es una herida,
sino una cicatriz que durará para siempre.
Un recuerdo que nunca olvidaremos
y que trataremos de camuflar con
algo nuevo.

Grietas que partieron un alma en dos
o más pedazos buscando ser unidos por
ese algo nuevo que todos queremos,
transformar debilidades en puntos fuertes
y llenar el vacío del corazón
con un nuevo elixir de sangre emocional.

Elaborar una armadura interior que nos proteja
de los tiros que la vida nos pega.
No olvidar las putadas que una vez nos
hicieron para poder esquivarlas
la próxima vez sin vacilar,
seguir cantando con tu propia voz
canciones que hablan de tus sueños
o de lo mucho que ansías compartir
tu mente y cuerpo con alguien.

No crece otra piel sobre la cicatriz.

(In)conformismo

Tendemos a ser conformistas porque no nos vemos capaces de cruzar nuestras metas y eso hace que las que nos pongamos sean cada vez más fáciles de alcanzar; así, constantemente. Cada objetivo más simple que el anterior, en vez de ir progresando para superarnos.

Conformarse con poco -y cada vez menos- no renta. Es como rendirse en mitad de una batalla o lo que es peor: decidir darse la vuelta justo en el momento que el olor de la victoria empezaba a hacer acto de presencia. Tienes la recompensa por tu esfuerzo a la vuelta de la esquina, tan merecida, tan deseada, y la acabas estrellando contra el suelo para pisotearla antes de marcharte.

Debes ser fiel a tu bandera, cuyos colores son tu personalidad, tu apariencia y tu mentalidad; nunca jures lealtad a la bandera de otra persona porque esta puede traicionarte. Ten claro qué es lo que vas a hacer.

¿Quieres luchar o no?

No importa que decisión tomes siempre que haya una buena razón detrás. Una victoria puede justificarse al igual que una derrota, pero no una rendición cuando ya estás en la trinchera bajo ataque.


Cuando cae la noche

Las marcas siguen decorando mi brazo,
ya no sangran, pero resisten.
Son heridas de una guerra librada contra
la impotencia aliada con la rabia,
ambas comandadas por la tristeza
que un amor dejó al irse.
Un amor fantasma y maldito, inexistente,
que parecía volar por el aire
cuando en realidad caía en picado
para acabar reventado contra el suelo.

Memorias muertas que tratan de vaciarme
sin éxito gracias a la fría barrera
construida entre la mente y el corazón,
separando la lógica de las emociones,
llena de brechas parcheadas.

La oscuridad llama a la puerta
y yo la recibo sin ganas.
Baila conmigo al son de la melancolía
hasta desaparecer, como de costumbre.
Me deja solo tendido en la cama
con la mente más desnuda que el cuerpo,
a la deriva en un mar de reflexiones.
Duros son los instantes posteriores,
pero no insoportables.

jueves, 13 de abril de 2017

Una herida...

"Una herida es el mejor camuflaje para una guerra."

Frase extraída de Nocaut, de Antonio G. Villarán.

Te ahogaré

Llevas presente en mi mente desde el día que
me arrojaron a este escenario, sin preguntarme
antes si estaba listo para actuar y complacer al público;
ni siquiera te molestaste en ofrecerme un poco de espacio
para poder practicar mis actos, evitando así tropezar
con el fracaso reiteradas veces a lo largo de mi carrera.

Esta no es mi obra, nunca lo será.
Nunca podré desempeñar correctamete mi papel,
pues yo no soy un actor, ni esto es un teatro.
Se parece más a un circo, ya que no hago más que
encontrarme con payasos que intentan buscarme las cosquillas
como si no hubiera mañana; como si su vida dependiera
de la rabia que fueran capaces de inducirme, confundiéndome
con sus trucos y chistes.

Eres un estorbo; como una soga que me ha estado estrangulando
en cada instante de mi número, el cual ejecuto sobre este escenario
que cada vez se queda más pequeño, mientras el público pide más.
Pero... hay algo con lo que no cuentas.
He descubierto cómo funcionas y encontraré la forma de hacerte desaparecer.

Con música, con alcohol, con sangre...
Te ahogaré, finalizaré mi número y escaparé de este circo.

martes, 11 de abril de 2017

Este podría ser el último

Nuestro hogar, la Tierra, nos ha estado soportando durante millones de años y no se ha caído agotada al suelo en ningún momento, pero le queda poco. El apocalipsis asoma por la esquina, observándola con ojos de dolor, pero paciente, esperando el momento oportuno para mostrarse y actuar. Sabe que tiene una carga que no se merece, que solo servimos para ocupar espacio y llenarlo todo de desperdicios mientras la matamos poco a poco.

Necesita que alguien la libere de tal suplicio y él está dispuesto a actuar antes de que llegue a un punto de no retorno y se consuma para siempre. La solución final de la humanidad se acerca desde un origen incierto; puede que esté aquí mismo o puede que provenga de lo que conocemos como "espacio exterior". Avanza con paso lento, pero sin detenerse, en forma de guerra nuclear, meteorito, agujero negro... ¿Quién sabe?

Este podría ser el último de todos esos millones de años y a la gente parece darle igual todo, como si fuesen conscientes de que pasará sí o sí, aunque lo demos todo para evitar algo que no puede ser parado en seco o como si el fin del mundo no fuese más que un cuento de niños.

Sí. Damos asco y solo ocupamos espacio.