miércoles, 8 de noviembre de 2017

"Ya encontrarás a la persona indicada"

Nunca podré encontrar a una persona más indicada que tú.

Y sigues sin darte cuenta de ello.

Por favor

Mentiría al decir que estoy bien, porque no es así;
porque mis ganas de vivir sólo llegan con un puñado de pastillas.
Tener que sonreír forzadamente cuando algún ser "querido" pasa por delante
para que no vean lo muy en la mierda que estoy,
hacer un esfuerzo sobrehumano por no perder el control y hacerme daño de nuevo,
fantasear cada dos por tres con matarles de una vez...

Me asusto al pensar en lo que sería capaz de hacer,
en lo poco que significan para mí las personas en el fondo.
Salgo a la calle con la música bien alta para evadirme de la realidad
porque ya no tengo un lugar al que llamar "hogar" o "refugio".
Me siento como una bala perdida que aún sigue sin impactar con nada,
como un asteroide vagando por el espacio,
como un barco a la deriva en un mar de depresión.
No sé para qué sigo en pie caminando sobre este suelo que se muere poco a poco
sin un rumbo fijado, dejando a medias todo lo que empiezo
cual niño que se encapricha con un juguete y lo deja abandonado a los dos días.
Tengo ganas de llorar, pero no recuerdo la última vez que lo hice;
parece como si ya mis glándulas estuvieran secas, sin lágrimas
que deslizarse por mi rostro mientras la respiración se me corta.

Llevo meses sin escribir poesía,
no considero a esto un poema como tal, sino una forma de desahogarme
porque ya no me quedan muchas formas de hacerlo.
No sé si alguien seguirá leyendo esto o si sentirán pena por mí;
me da igual, pues no busco la atención de nadie.

Dice la psicóloga que estoy mal;
dice la psiquiatra que estoy mal...

¿Por qué he de decir que estoy bien?
¿Por qué he de callarme todo el dolor?
¿Por qué la "ayuda" viene en comprimidos que tengo que ingerir?

Ojalá algún día esto acabe, por favor.

martes, 18 de julio de 2017

Te quiero

Acércate a mí con paso lento
mientras te espero
con las manos fuera de los bolsillos,
preparadas para recibirte con un fuerte abrazo.

Sonríe cada vez más cuando la distancia entre nosotros
se vaya volatilizando
a cada paso que das, sin pausas,
intercambiando miradas a lo lejos.

Clava tus ojos en los míos,
acaríciame los labios con los tuyos,
haz que el tiempo se detenga cuando nos unimos
y sumamos dos.

Como el mismo número de palabras
que forman ese "te quiero" que tanto necesito oír.

Respuestas

Casi veinte octubres ya cumplidos y me sigo desviando
del camino que me marcan los errores cometidos
para no meter la pata de nuevo;
ignoro la voz de la experiencia personal y me abro paso
a través de una montaña de problemas a cabezazo limpio
cual animal que ha perdido el juicio por completo.
Me dicen que me calme, que piense antes de actuar,
que no me autodestruya con mi imaginación negativa...
Y yo digo que vale, pero demuestro lo contrario
porque sencillamente no puedo hacerlo posible,
porque parece que me haya acostumbrado a que todo vaya mal,
a ser un desastre en el juego de la vida,
que más bien es ella la que juega conmigo.

No puedo decir abiertamente que me arrepiento de lo sucedido
a lo largo de mi existencia;
del daño que he causado,
de juntarme con las personas equivocadas,
de hacerme pedazos cuando debería haberme reconstruido,
de ser alguien contradictorio a veces...
Y es que cuando te juntas con lo tóxico a ti también te salpica la mierda,
te vuelves igual de asqueroso y sientes que ya no eres tú;
frotas con fuerza durante años para eliminar la mugre, limpiarte,
pero siempre te dejas algo sucio que hace que todos te señalen
de muy mala manera.
Y aquí es cuando me pregunto: ¿Por qué volví atrás?
Creía estar limpio, pero no me creía perfecto,
sino que siempre andaba con cuidado de no mancharme otra vez
porque un fallo puede cometerlo cualquiera;
al fin y al cabo soy un humano, ser imperfecto
que toprieza dos, tres, cuatro veces con la misma piedra.

He llorado cuando nadie miraba,
he sangrado cuando nadie miraba,
he estado al borde de un precipicio cuando nadie miraba.
Nadie se lo creerá después de los crímenes imperfectos
que cometí cuando mi sentido común se apartaba
y dejaba paso a mentiras que nunca debieron
salir de mi boca;
ni de bocas ajenas,
porque nadie nace santo y muere como tal.
No preguntéis que me ha pasado,
lo que me han hecho
o lo que yo he hecho.
No os creeréis las respuestas a lo primero,
menos las de lo segundo,
pero habrá miles de respuestas para lo último
y no todas serán proporcionadas por mí.

Y os creeréis esas últimas, porque las malas acciones siempre brillan más.

martes, 11 de julio de 2017

Treinta cosas o algo así...

-Buenas-

1- Me da igual lo que piensen de mí.
2- Toco la guitarra y creo que lo hago bien.
3- Me encantan y se me dan bien los videojuegos.
4- Soy muy buena persona si me tratan bien.
5- Si cometo un error, lo admito.
6- No me importa ayudar si me lo piden.
7- Siempre estoy dispuesto a probar algo nuevo.
8- A pesar de ser muy negativo, siempre sigo adelante.
9- No me cuesta nada aguantar la soledad.
10- Creo que escribo bien, aunque diga lo contrario.
11- Tengo mucha paciencia.
12- Aprendí a no esperar nada de nadie muy pronto.
13- Soy un hermano mayor estupendo.
14- Me apunto a casi cualquier cosa.
15- Nunca busco que me perdonen, pero si lo hacen, lo acepto.

-Malas-

1- Soy depresivo.
2- Los ataques me desgastan mucho.
3- A veces experimento con gente.
4- Disfruto mucho haciendo daño a quien me ha jodido.
5- A pesar de saber que saldré perdiendo, me lanzo de cabeza.
6- La imaginación me supera.
7- Necesito sentirme odiado de vez en cuando.
8- Enfadado me vuelvo un cabronazo de primera.
9- Me explico muy mal.
10- Pienso que mi físico da asco.
11- A veces me vuelvo tan dramático que la gente piensa que todo es cuento.
12- Nunca olvido.
13- Necesito fantasías para sentirme bien.
14- Pienso demasiado en acabar con mi vida.
15- La mayoría de las veces yo soy el malo de la peli, con razón.

sábado, 1 de julio de 2017

Buenas noches

Bonitas palabras para terminar el día
que han cerrado la uníca salida que te quedaba,
que te han negado un nuevo comienzo.

Y es que nunca,
jamás,
debes esperar algo de aquellas personas
que una vez
te dejaron en el fondo de un pozo.

miércoles, 28 de junio de 2017

Apagarse lentamente

No puedes esperar a encontrar algo bueno entre todo lo malo
cuando la ilusión te ha abandonado en un desierto
con dunas formadas por granitos de un destino que te condenó
a vivir por lo que no es tuyo, siempre y cuando te lo permitan.
Te enseñan a no depender de nadie, a ser fiel a ti mismo,
a aceptar que nadie va a poner la mano en el fuego por ti...

Pero, ¿cómo no vas a depender de nadie cuando no tienes nada?
¿Cómo vas a serte fiel cuando ya no eres el mismo?

Cuando el daño se hace, no hay vuelta atrás
ni tiempo que valga la pena esperar para sanar.
Habrá momentos en los que el dolor se disipe un poco,
pero sólo estará dormido para volver a despertarse y sacudirte;
justo en ese momento que te creías fuerte, recuperado,
que por fin podrías empezar a levantar la cabeza sin miedo
a que te echasen otra soga al cuello.
Cambias por completo hasta que casi ni te reconoces,
física y mentalmente, te ves consumido por las penas, más frío
y con un cuerpo que cuesta mantener erguido.
Miras a tu alrededor buscando una mano para que te guíe entre la multitud,
observas como el cofre de los sueños permanece en un rincón sin poder abrirse
porque no parece existir llave que pueda con su cerradura.

Te preguntas una y otra vez qué es lo que está mal contigo,
pero sabes que no encontrarás la respuesta.
Tratas de camuflarte para ser aceptado en algún grupo de personas
que no te utilice para luego deshacerse de ti, aunque suene tan imposible
como dibujar esa sonrisa falsa y no parecer un amargado cuando estás abatido;
reírte porque estás distraído, desconectado del mundo, pero no feliz.
Intentas convencerte de que no recuperarás lo que una vez tuviste
y te arrebataron de la noche a la mañana, todos los días, fallando siempre;
te desvelas por los recuerdos de los errores que cometiste,
por las palabras que te dejaron sin respiración porque se sintieron como puñetazos
en el estómago al ser soltadas sin cuidado,
por pensar en lo que pudo haber sido...
Y te dices que no, que tienes que estar entero y reconstruir por tu cuenta
todo lo que está hecho añicos para resurgir de tus cenizas como ave fénix.

¿Cómo vas a hacerlo si ya llevas tiempo apagándote lentamente?

Todo genial

Qué fácil es elaborar una escusa para evitar algo o a alguien;
qué fácil es fingir que una persona te importa para que esté de tu lado;
qué fácil es preocuparte por los demás para enterarte de todo;
qué fácil es hacerse el angelito para que no te juzguen mal;
qué fácil es salir corriendo cuando la situación no es favorable;
qué fácil es hablar a distancia o a las espaldas en vez de cara a cara;
qué fácil es manipular la memoria de alguien con negaciones;
qué fácil es olvidarse del daño que una vez causaste.

 Y qué difícil es seguir haciéndose el tonto y hablando como si nada.

viernes, 23 de junio de 2017

La llamada

Han vuelto a llamarme
después de tanto tiempo en el silencio,
sin noticias desde aquel día que la vida alteró nuestros caminos
tras un golpe seco, hace años, ya ni recuerdo sus caras de entonces.
Algunas personas se encontraron, otras se quedaron atrás
o se alejaron de lo que un día ganaron y nunca recuperarán.
No sé qué gané yo,
tampoco me interesa saberlo, no es importante ahora;
nada es igual que antes, pero siento una calidez extraña
que nunca antes me había abarcado,
es incómoda y comfortable a la vez.

¿Marcharme o quedarme?
La pregunta que me acosaba durante toda la noche
privándome de un descanso que necesitaba,
no saber si es la luz o la oscuridad que vuelve para poner fin
a esta cadena de desastres innaturales que me ata.

Darme un respiro...                              ...o hundirme más.

Me da miedo pensar que no puedo tomar una decisión
y es verdad que mi existencia depende de algo o alguien
que me abre un camino hacia un nuevo amanecer
o hacia una noche más negra, perturbadora.
El no saber si volver a tratarles de compañeros y compañeras,
confiar a pesar de todo ignorando el odio indiscriminado
que nos tenía -y nos tiene- corruptos.

Quizá no tenía que haber respondido.

jueves, 15 de junio de 2017

Nunca ha sido ni será fácil

Nunca me lo han puesto fácil, tampoco lo será alguna vez,
ni me ayudarán a recuperarme por completo
de lo que me hicieron una vez y se grabó a fuego en mi cerebro.
Las noches en las que sus recuerdos se vuelven pesadillas
y me persiguen allá a donde vaya, a veces miran,
otras ignoran, en ocasiones torturan.
No hay descanso ni cuando el sol cede su turno a la luna, paciente,
que ha estado esperando a reinar el cielo nocturno.

Busco un abrazo entre estas telas sobre las que desnudo me hallo,
empapado en sudor por culpa de este calor sofocante.
No encuentro nada, sólo más desesperación
por tomar una bocanada de aire fresco
o la posibilidad de que surja una distracción para
abandonar los pensamientos no deseados en la estación
mientras parto hacia un destino incierto en el tren del ensueño.
Aspiraciones que un día parecían posibles, sencillas,
algunas llegaron, pero que existieron en un espacio temporal breve,
tan breve como las alegrías que me trajeron y que ya no recuerdo.
No me veo con una sonrisa que diga "estoy bien" y que no sea
un farol que oculta un suplicio inexplicable.

Observo las fotos de cuando era un crío hipersensible
que lloraba por cualquier tontería y le temía a todo,
hasta los juguetes se volvían monstruos en la noche.
Me pregunto si seguiré siendo así en mi interior,
si esto no es más que una armadura castigada, oxidada,
cayéndose a pedazos en cada batalla
y provocando rechazo a primera vista.
Necesito ser querido, valiente y fuerte, pero no puedo
ahora que todo vuelve a caer sobre mi conciencia
y estoy más solo y triste que nunca.
Estaría rodeado de cien almas y lo único que conseguiría
sería irritarme o sentirme abandonado en la nada.

Nunca me lo han puesto fácil, tampoco lo será alguna vez,
ni me ayudarán a recuperarme por completo.

No espero que alguien venga y me rescate, pero lo deseo.

El ente de la añoranza

Deforme, horrible, dolorido, rabioso, triste y abandonado.

Vive en un mundo para el que no fue hecho, viaja sin un destino fijado -más que el de la muerte- por caminos que cada vez se muestran más pedregosos y castigados dificultando el viaje hacia algo no asegurado. Un bosque con árboles negros que se alzan hasta alturas desconocidas; algunos caen muertos sobre el trayecto y las ramas de otros lo cubren como si la misma oscuridad agarrase la existencia de aquel ente, inmovilizándole, prohibiéndole huir de sus demonios que le asaltan a cada rato y le debilitan.

Acompañantes de alquiler solían caminar a su lado hasta que el interés decaía y le abandonaban. Otras veces era él quien decidía separarse, no porque fueran un lastre, sino porque no iba a poder mantenerlos por mucho tiempo debido a la escasez de recursos. Se queda sin aliento y para colmo va cuesta arriba, apoyándose ya sobre sus brazos para avanzar unos metros más antes de desmayarse o sufrir otro ataque.

Aves con alas negras vuelan en un desorden sobre la zona. El sonido del aleteo es tan intenso que acaba dando dolor de cabeza al escucharlo durante unos minutos; la lluvia no llega, hace frío en el interior del cuerpo, pero el exterior arde. Llamas invisibles abrasan la piel. El aire se vuelve irrespirable sengún la situación, creando áreas muertas y vacías sobre las que no crece nada, ni siquiera aquellos árboles ya mencionados. Los caminos desaparecen y son reemplazados por la nada sobre la que flota esta criatura cruzando los dedos para volver a pisar tierra firme.

Lo pierde todo. Da igual que la lucha sea fácil o complicada, su duración o los enemigos; siempre se le caen las medallas que gana y la experiencia desaparece, escapándose entre sus dedos, dejándole igual que al principio. Añora los momentos en los que todo parece brillar tras haber recibido una recompensa que llevaba tiempo esperando; echa de menos a compañeros y compañeras que una vez fueron agradables con él, con muestras de afecto mutuas que quedaron en nada con el pasar de los días.

A veces ve su reflejo en los cristales que encuentra en el suelo y recuerda una vez más que es asqueroso, un monstruo al que el paso del tiempo ha maltratado. Puede ver sus deseos más oscuros intentando hacerse realidad, pero los detiene, les deja la cadena bien corta para que no se muevan mucho y acaben tomando el control de su maltrecho cuerpo.

Tiene miedo de lo que pueda ocurrir mañana si el poco autocontrol que queda le falla.

No quiere estar solo.

miércoles, 14 de junio de 2017

Llegué tarde

Llegué
tarde
a tu vida.

Jamás
volveré
a confiar
en la hora
que marca
un corazón.

Del libro Mi chica revolucionaria, de Diego Ojeda.

Las tardes y las noches del invierno

Daría mi vida por volver a vivirlas,
rebobinar las triste historia de la que formo parte
para experimentar esa felicidad de nuevo
hecha una realidad y no una fantasía,
tener que dejar de imaginarme una vida cuasi perfecta
porque la vivo en el momento,
rodeado de poca gente, pero suficiente,
con mi gran amor presente cada día
a través de la red o en persona,
en un parque, en una tetería, en un bar...

En mi estación favorita del año.
Sí, con todo ese frío que se te mete en los huesos
y te hace tiritar al aire libre;
ese frío que a mi tanto me gusta.
La única estación en la que obtengo alguna victoria
depués de un año de puro sufrimiento y soledad;
deseo tomarme un café bien caliente mientras
comparto el momento con mi chica a solas
y la noche va cayendo poco a poco
mientras la lluvia golpea los cristales.

Saber que en ese instante estoy a salvo
y con una sonrisa real en mi cara,
que todo parezca que va bien,
que me haga llorar de alegría y los poemas
adornen mi mente al levantarme
por la mañana o al acostarme por la noche.
Poemas en los que se decían cosas distintas
a las que se vendían, pero era algo que yo desconocía.

Estaría dispuesto a morir tras revivir un simple mes
como aquellos con tal de volver a ser feliz.

Al menos una última vez y de verdad...

Tiempo muerto

Momentos en los que parece que nada importa,
frialdad en estado puro corriendo por las venas
y pensamientos sin peso alguno
que apenas se sienten.
Cicatrices que se desvanecen con el tiempo muerto,
detenido, los números se caen del reloj.

¿Qué es esta sensación?
¿Por qué me atrapa ahora?

Es incómoda,
como si no hubiese un presente al extinguirse el pasado
de una forma sobrenatural dejando dudas
que comienzan a orbitar mi cuerpo
creando un vacío que crece cuando impactan
sobre mí, pero no cortan, no oprimen, no asfixian.
Se notan en el interior, mas no hacen ruido.

¿Ha acabado todo?
¿Es una ilusión o una realidad?

Las respuestas no arriban
y las comunicaciones con el mundo se interrumpen.
Parece otra dimensión de mi mente,
es fría como una helada en invierno
y silenciosa, tal vez demasiado.
No es de mi agrado, no sé como escapar de aquí
o simplemente no puedo hacerlo ahora.

¿Me han abandonado los sentimientos?
¿Es posible que esté muerto pero siga respirando?

Harto

Así estoy: harto.

Harto de esta vida de mierda que vuelve a aplastarme
como ya hizo años atrás, quitándome fuerzas para continuar.
Las ganas de luchar por algo mejor están muertas,
no queda nada, ni siquiera su cadáver,
desaparecieron aquel día sin avisar de lo que venía
a lo lejos con el objetivo de ponerme de rodillas.

Que me entren ganas de vomitar sólo con recuerdos,
que el corazón se acelere hasta doler,
que la cabeza me torture y me vuelva loco
llegando a empujarme para que cometa locuras que es mejor callarse,
las cuales puedo detener a tiempo, no sé cómo.
Es el día a día que me han dejado programado esas bestias
con apariencia humana que viene y se van,
me recuerdan que doy asco,
me hacen sentir mal por haber abandonado los estudios por su culpa,
dejan caer a propósito que no existe un futuro,
cuentan mentiras que no se creen ni en su cabeza
y esperan que todo sea normal otra vez.

No le importo a nadie.

Siempre fue así, pero nunca llegué a acostumbrarme
ni a fingir que nada me duele, porque acaba doliendo más.
No tengo ni la menor idea de qué cara poner o qué responder
cuando me dicen que me tienen cariño,
que sienten lo ocurrido,
que lo entienden.

No va en serio, es una fachada más.

lunes, 12 de junio de 2017

Canciones

Mi guitarra lleva tanto tiempo abandonada que ya he olvidado aquellas canciones que compuse y nunca fueron escuchadas más que por las paredes de mi habitación.

No es novedad

Fingir que no duele acaba doliendo más.

sábado, 10 de junio de 2017

Ese momento

Ese momento en el que no sabes cómo sentirte y te entran ganas de llorar, gritar, destrozar algo, hacerte daño y desaparecer al mismo tiempo.

Y aquí sigo

Frente a una pantalla, con el pecho vacío, los ojos rojos, los brazos llenos de marcas y sin inspiración para escribir poesía una noche más.

viernes, 9 de junio de 2017

No soy poeta

Sólo soy un idiota asqueroso que escribe algún poema o se queja de algo y luego va a la cama a llorar como un dramático de mierda.

Quiero...

...una razón para existir.
...volver a vivir aquellos momentos.
...algo que me llene.
...no pensar en desaparecer cada día.
...que las noches dejen de bañarse en lágrimas.
...poder respirar de nuevo.
...alguien que me haga creer en un cambio.
...salir de esta prisión.
...que el dolor pare.

Y si no consigo nada, que alguien venga y me ayude a terminar con esta mierda de vida, porque sigo echándome para atrás como un cobarde cuando parece ser la única solución.

He perdido la cuenta

Ya no sé cuántas veces me dijiste "te amo" cuando lo que hacías era alejarte un poco más de mí.

lunes, 29 de mayo de 2017

Te echo de menos

¿Por qué cada día se hace más real eso de que nunca existí para ti?

Gasté todo mi aliento para estar contigo,
me separé de lo que anteriormente me daba la vida
porque ya no me hacía falta,
porque tú estabas a mi lado, o eso parecía.

Estrellaba mis labios contra toda la superficie de tu piel.
Todo empezaba, sin prisas, en tu frente,
recorría tu rostro hasta llegar a tus labios,
me dejaba caer por tu cuello,
escalaba aquellas montañas hasta conquistar la cima de cada una,
hacía senderismo por tu abdomen a paso lento,
me perdía en el valle del sexo.

Iba detrás de tí,
respiraba luego de que tú lo hicieras
por miedo a que te faltase el oxígeno para seguir estando en pie,
cerca de mí, al menos durante un instante.
No pedía más, sólo eso.
Poder aferrarme a ese salvavidas que me arrojabas
casi insconscientemente, sin tú darte cuenta de que me hacía falta,
que me ahogaba cuando nuestras pieles no conectaban
y tenía que camuflar el daño que me hacías.

Sí, porque dolías... Mucho.

Pero valía la pena con tal de ver aquel tesoro al que llaman sonrisa
escapando de ti silenciosamente al hacer contacto visual,
cuando nuestros recuerdos parecían ocupar tu mente,
pensábamos en un futuro juntos que nunca se hizo realidad
y que tanto nos ilusionó, al menos a mí.
Promesas que desaparecieron para siempre en un parque,
a la vista de todos,
lacerando mi alma inocente al haber pensado que se cumplirían,
que ambos podíamos luchar por ellas.

Yo quería hacerlo. ¿Y tú?
Explícamelo, porque ni siquiera tengo claro si fui algo más
que un capricho para ti, una herramienta o un esclavo.

Echo de menos a la persona que eras cuando te conocí,
y lo peor de todo es que ya no te acuerdas de mí.

domingo, 28 de mayo de 2017

Pasarse la vida en dificultad alta

Una vez pensé que cambiarías,
que a las pesadillas por fin te enfrentarías
mirando a tus miedos con la guardia alta
sin la idea de volver a darles la espalda.

El cambio nunca vino,
tú seguiste siendo el mismo.
Un desgraciado que carece de futuro
y que ve cada día más oscuro.

Nadando en fantasías que se quedan cortas
por culpa de las ambiciones rotas,
aquellas que una vez se veían posibles
pero ahora simbolizan un destino terrible.

Maldices el día que viniste a este mundo,
creían que con el tiempo te volverías duro
a base de golpes que la vida te da,
certeros y potentes que te dejan sin respirar.

Todo iba bien...

"Todo iba bien hasta la primera vez que ella me hizo daño."

Frase extraída de Te odio como nunca quise a nadie, de Luis Ramiro.

sábado, 27 de mayo de 2017

Noches eternas

No encuentro el sueño.

El cabrón se esconde muy bien entre las sábanas
en esta noche tan solitaria y tranquila,
aire fresco entrando por la ventana
y haciendo bailar a las cortinas blancas
que dejan pasar la poca luz del patio interior.

Doy vueltas sin cerrar los ojos.

La temperatura comienza a subir y respirar se hace difícil,
no sé por qué, ocurre sin más.
El oxígeno escasea, la piel se humedece con el sudor
que se nota frío mientras desciende por la palidez
y las extremidades dejan de responder.

Inmóvil, boca arriba.

Mirando al blanco que se refleja en el techo,
haciéndome preguntas a mí mismo sobre lo que fue
y lo que pudo ser de aquellas aventuras
que un día viví, pensando que no tendrían un final,
que durarían para siempre, por siempre.

Ciego fui y así seguiré siendo.

Nunca dejaré entrar a mi mente que las personas se van,
a veces se mueren, otras veces te abandonan
y luego está cuando confías tanto en ellas que les das una pistola
pensando que te cubrirán la espalda,
pero te vacían el cargador en el corazón.

Y te dejan sangrando en el arcén mientras su coche se aleja.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Me imagino

A veces me imagino vidas al lado de personas
que se cruzan conmigo por la calle, en los bares.
Llamaron mi atención,
como si un polvo mágico saliese de ellas inspirando confianza
que luego podría tornarse falsa en la realidad.
Me pierdo con ellas en sueños,
actúo sobre centenares de escenarios, en frente de animales
que saltan de un lado a otro y se rompen los cuellos en un pogo
al ritmo que siguen nuestros instrumentos;
vivo historias imposibles de amor y odio,
historias en las que yo decido cuando acabamos, si es que lo hacemos;
luchamos contra tiranos alrededor del mundo y más.

Llego a imaginarme que despierto junto a ellas
tras una noche especial que no tiene por que ser romántica
ni tiene que ser a solas,
ni tranquila o demencial.
Nos emborrachamos con whisky, tequila, ron, vodka...
con todo lo que nos encontremos para luego acabar con nuestras penas
y pegarle una paliza al cuñado gilipollas de turno.

Llego a sentirme como el director de una película que refleja mi vida ideal,
en la que todo empieza y acaba como a mí me gustaría,
con un toquecito de drama para hacerlo interesante.
A veces uso mi punto de vista, pero alterno hacia la tercera persona
para observar cómo lo vería un espectador ajeno a la trama,
descartando todo aquello que parezca surrealista,
aferrándome al mundo real todo lo que puedo sin detener mi imaginación.

Y es que las vidas de película no existen.
Tampoco esas personas encarnadas por desconocidos, pero es divertido fantasear de vez en cuando.

No volveré a hacerlo

Por muy grande que sea una piedra volverás a tropezarte,
aunque esté señalizada y tenga luces de emergencia
nunca será suficiente para evitar que el accidente se repita.
Cuando reemplazas tus ojos con apariencia sana por aquellos
enrrojecidos que escuecen y no te dejan ver
empiezas a correr en esa dirección sin saber qué estás pisando,
convenciéndote de que el obstáculo fue apartado,
que será diferente,
que no hay que temerle a nada,
que todo irá... ¡BAM! ...mal otra vez.

De cara en el suelo, a la altura de tus ambiciones que yacen partidas
sobre la superficie en miles de pedazos con aristas cortantes
que te abren la piel y hacen que vuelvas a sangrar
cuando decides recojerlos para reconstruirte,
para levantarte y jurarte que no cometerás el mismo error ni una vez más.
Ya está, se acabó.
Esa fue la última de todas las últimas veces que jurastes que sería la última,
al menos hasta que te de por correr ignorando las advertencias.

Pero sabes que no puedes fiarte ni de tu sombra cuando te ataca esa sensación,
la que te obliga a cometer acciones que fueron escritas en tu lista negra,
la misma que tiene un subtítulo en rojo y de gran tamaño que reza:
                            "NO VOLVERÉ A HACERLO"
seguido de prohibiciones que ocupan todos los espacios de esa lista,
sin dejar hueco para las que puedan venir después.

Y vuelves a hacerlo.

Y vuelves a sangrar.

No sé

Llevo años rebuscando en un baúl sin fondo,
intentando encontrar las repuestas para esas preguntas
a las que sólo puedo contestar "no sé".

¿Qué te pasa?
¿Qué quieres hacer?
¿Qué vas a ser en la vida?
¿Por qué has hecho esto?

Ni siquiera sé si encontraré algo.

Darte un respiro

Este no es un poema para alegrarte el día
ni fue escrito con ese fin.
Es un poema en el que ahora centras toda tu atención
y está haciendo que te olvides de esos problemas que te oprimen el pecho,
los mismos que a veces se sienten como una patada en el estómago,
principales culpables de que no concilies en sueño.

Tómate un momento para respirar, airea tu mente,
adagio, con pausas breves entre cada palabra.
Hasta ahora habrás estado leyendo mentalmente, eso seguro,
pero quiero que tu lengua empiece a articular a partir de este punto.
En voz baja, no hace falta esforzarse mucho ni leer con sentimiento,
simplemente hazlo, deja que este poema complete su circuito a través de ti
entrando por tu vista para luego recorrer los rincones de lo más profundo
de tu cuerpo apartando a esos demonios que te bloqueaban;
que las palabras salgan transportadas por tu aliento permitiendo que otras nuevas entren.
Respira, no hay prisa, nadie te va a impedir seguir leyendo.

Sólo existes tú en este momento.

Has desconectado de aquel mundo con un cielo de cristal que se te venía encima
gracias a este tiempo que te estoy robando sin darte cuenta de ello, lo siento.

No...
¿Para qué sentirlo?

Eres tú quien ha empezado esto porque has encontrado un hueco
en el día de hoy -o la noche- para visitar este rincón lleno de escritos de un loco
que no es poeta, pero que intenta crear poesía y plasmarla sobre este muro de color carbón
que se erige frente a tus narices.
Viniste curioseando para ver si podrías encontrar al menos algo mediocre
y sinceramente dudo que lo hayas encontrado, pero aquí sigues.
Podrías estar haciendo otra cosa más productiva, o no.
Podrías estar en la cama tapándote la cara con la almohada mientras llueve de tus ojos,
haberle puesto un punto final a esta publicación en el párrafo anterior, abandonar,
pero no te has detenido.
No importa si las palabras han dejado de salir por tu boca o si nunca lo han hecho,
ni siquiera considero esto un poema, ni quería ayudarte.

Sólo quería darte un respiro, por muy corto que haya sido.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Probaste tu suerte

Escapaste de las tendencias que te privaban de tu poder;
el poder de gritarle al prójimo que eres único
y que no volverás a doblarte para hacer el trabajo de nadie
aún teniendo a tu espalda el peso de las acciones pasadas
ya enterradas en el cementerio de tu mente.

Sentiste la mirada penetrante y gélida de la temida
mientras te consumías echado en el suelo,
observando cómo tus ríos se desbordaban sobre tus brazos
anunciando la hora de partida del tren con destino a la nada.
Probaste el mejunje finalizador que ardía como el infierno
y tampoco fue suficiente para condenarte.

No puedes decir que eres inmortal, pues tu día llegará,
pero sí puedes decir que has probado tu suerte en reiteradas ocasiones
y has podido reírte de esas personas que quisieron explotarte
para luego acabar contigo.

lunes, 8 de mayo de 2017

No entiendo...

"No entiendo a la gente que piensa que si ignoras algo desaparecerá. Es totalmente erróneo. Si es ignorado ganará fuerza. Europa ignoró a Hitler por veinte años y como resultado él masacró a la cuarta parte del mundo."

Lemmy Kilmister, Motörhead.

Una fantasía, un sueño o un deseo

Noches confusas en las que el brillo de sus ojos
alumbra el camino a seguir.
Rescate que siempre llega cuando el tejido
de la realidad se rompe alterando la paz mental,
salvando a un pobre diablo de ser desorientado
por el blanco cegador del día
y abrazado por la oscuridad cuando el astro se ausenta.

Es rodeado por los brazos de su nuevo ángel.

La cabeza descansa sobre el prado de su piel,
suave y pálida, pero fuerte también.
El aliento hace filigranas abriéndose paso por el cuello
llenando cada poro con su calidez,
ahuyentando lo negativo,
avivando la llama,
deteniendo el tiempo con el roce de los labios.

El éxtasis se transmite de una boca a otra.

Las sábanas se enredan como dos lenguas en un beso
mientras la orquesta del deseo interpreta su obra maestra
durante un intercambio de caricias y miradas.
Se acaba el acto, sublime.
Inmóviles, yacen sobre el colchón rodeados de un silencio
que parece eterno e inrrompible,
pero no es incómodo, sino tranquilizador.

Una fantasía, un sueño o un deseo; llámalo como quieras.

Parece el principio

Me he despertado justo en el final de una pesadilla,
sudando y sofocado, con el estómago cerrado,
me encuentro más vacío que las jarras de cerveza
al acabarse la noche del sábado y la madrugada del domingo.
Estoy solo en la habitación.
No hay ni un alma en la casa, pero todo está lleno de restos del día anterior;
es un vertedero de consecuencias, las pruebas de lo que pasó
están en reposo amontonadas por el suelo.

El hambre no aparece.
Me tomo sin ganas una taza de café a pesar del bombardeo
que se está llevando a cabo en mi corazón;
los latidos son fuertes y rápidos, los oigo sin concentrarme en ellos,
a veces parece que se detienen por un segundo ennegreciéndome la visión.
Termino el pobre desayuno con un sabor amargo en la boca.

No hay mucho que hacer, salvo dejar que el calor me abrase la cabeza
a base de azotes con forma de memorias vomitivas
que me patean el estómago con violencia.
Logro contenerlas con un esfuerzo inhumano a la vez que busco señales de vida
en la bandeja de entrada, sin éxito.

Oigo la llave abriendo la puerta, chirriando, los pasos están cerca.
Toca ponerse la armadura y enfrentarse a un nuevo número en el calendario.

viernes, 5 de mayo de 2017

Mentiras

Gracias a tus mentiras descubrí que nunca pisaste el mismo infierno que yo,
sino una ilusión que creaste en tu mente arrogante.

Tierra de nadie

Vuelve a llover tras un periodo de sequía
que ya estaba durando demasiado,
las gotas descienden formando una cascada
cristalina humedeciendo la tierra inerte
sobre la que cae mientras esta se retuerce
como si le doliera cada impacto que recibe.

El sonido del viento se oye en la distancia,
soplando fuerte sobre la superficie agrietada
que parece cobrar vida al rozar placa con placa
originando un terremoto de magnitud diez
en la escala del suplicio impuesto por el pasado.
Los ríos hierven con la rabia de la incomprensión
y los rayos empiezan a descargarse
desde el cielo gris rosáceo que da sombra
a este paisaje innatural ya erosionado.

No queda nada que habite esta corteza.
Todos los seres han muerto,
han huido despavoridos
o simplemente no ha puesto un pie en ella
luego de descubrir que no estaban hechos
para ganarse un lugar aquí y que eran incapaces
de sobrevivir a esos microapocalipsis que golpean
en esos momentos tan críticos, sin preparación.

Esta tierra seguirá muerta durante mucho tiempo.
La vegetación seguirá siendo negra;
los ríos, rojos como la sangre
y el espíritu de la soledad seguirá deambulando
por aquí ansioso por ser liberado de sí mismo,
esperando a que el amor por la vida regrese
y la luz vuelva a abrirse paso entre los nubarrones.

martes, 2 de mayo de 2017

El error...

"El error es mirar lo de ayer con los ojos de hoy, querer que las cosas vuelvan a ser igual cuando tú ya no eres el mismo."

Frase extraída de La triste historia de tu cuerpo sobre el mío, de Marwan.

Stop

Párate un momento a pensar si la siguiente decisión que tomes supondrá un cambio en tu vida y no será como aquellas veces en las que has vuelto irremediablemente al punto de partida. Cosas que se veían claras en tu mente pero que aplicadas a la realidad resultaban ser un chasco que nunca predecías por estar tan ciego; no saber articular la palabra adecuada o realizar el gesto equivocado una y otra vez no te llevará a ningún destino que no sea aquel que disponga un cartel en la entrada en el que se lea "Bienvenido al fracaso".

Conduces como un kamikaze en dirección contraria a la que te indican llevándotelo todo por delante sin leer los manuales antes de actuar, yendo de cabeza -y sin casco- hacia tu objetivo pensando que saldrá bien en esta ocasión  y que lo lograrás, pero tu mente acaba hecha pedazos en el suelo tras darte contra el mismo muro de siempre. Te toca resontruirla una vez más para pensar en una nueva estrategia e intentarlo de nuevo.

Ahora tu otra versión despierta para atormentarte. Tienes que enfrentarte a ella, no sabes con qué; te limitas a esperar a que tome el control total de la situación y entonces... ¡BAM! Otra hostia que te da la vida por no saber ser prudente, calmarte y esperar a que la ansiedad se disipe. Eso es lo que te ciega: te falta autocontrol. Crees tener la situación bajo tu poder cuando en realidad todo se está desmoronando a tu alrededor y tú -como siempre y para no variar- te callas, rechazando la idea de pedir ayuda por miedo a molestar, quedándote solo; tus problemas son tratados como tonterías simplemente porque los tienen todo el mundo, al igual que las soluciones... o eso dicen.

Más te vale reforzar tus protecciones con la chatarra que vas encontrándote en tu camino. Se acercan golpes más fuertes.

martes, 25 de abril de 2017

Corazón...

"Corazón tenemos todos, sólo que algunos más que otros."

Frase extraída de El sexo de la risa, de Irene X. 

Pagamos con nuestra existencia

Cuando llegas al punto en el cual te preguntas qué haces con tu vida sabes que es el momento de ponerse manos a la obra otra vez. Empiezas a ver como el tiempo se escurre entre tus dedos sin que puedas retenerlo; es rápido e imparable, como un autobús que se pierde en la distancia cuando te encuentras en la parada anterior exhausto después de haber corrido ridículamente para alcanzarlo.

Miras atrás intentando encontrar algún  logro para sentir que has sido productivo alguna vez en tu vida, pero fracasas en la búsqueda.

Poco a poco te vas dando cuenta  de que no siempre ha sido culpa tuya  el haberte ido con las manos vacías  en más de una ocasión, sino que hay determinados factores que afectaron al desenlace. Es díficil de ver y más de asimilar, pero por desgracia la realidad es esa.

Una cosa es cagarla en algo y otra muy distinta es que alguien eche a perder todo tu trabajo, a veces sin querer, sin tener en cuenta el daño que te acaba de causar porque ese esfuerzo utilizado para alcanzar un objetivo no lo ha puesto esa persona; ha sido tuyo y te merecías un premio, los frutos de ese duro trabajo que ahora arden en una hoguera cuyo fuego es avivado constantemente, llegando a quemarte a ti también.

Siempre se puede recuperar algo empezando a hacerlo de nuevo, pero es imposible recuperar el tiempo invertido en la tarea. Es eso lo que te hace sentirte inútil en cada tarea que realizas.

No duele gastar energías y recursos en conseguir un logro para que luego desaparezca. Lo que realmente duele es que has gastado parte de tu existencia para quedarte igual que al principio.

domingo, 23 de abril de 2017

Los extraños

La vida nunca fue fácil para ellos. Primero viven condiciones extremas y ahora pelean contra un gobierno que sólo busca enriquecerse a costa de exterminar sueños sobre una existencia pacífica y estable, explotando a estas personas sin hacerles siquiera un contrato legal para poder lucrarse pagándoles una miseria a cambio de todo su trabajo y esfuerzo; además de enfrentarse al miedo y rechazo a los extraños que la sociedad ha creado con sus ideas xenófobas.

Son objetivos de todas las miradas, casi tanto como de las balas, los explosivos y de los comentarios repugnantes elaborados por bestias con cerebros que han sido bañados en la ignorancia y manipulados por los medios de comunicación que promueven la desinformación. Víctimas en busca de humanidad y de un lugar al que llamar hogar, pero que son culpadas de todas las desgracias que ocurren en nuestras capitales civilizadas, seguras e inocentes.

¿Para qué tenderles la mano cuando es más fácil señalarles con el dedo?

La humanidad está muerta, aunque espero que todavía se pueda salvar algo de ella.

viernes, 21 de abril de 2017

No siempre crece piel

Dice Marwan que crece otra piel
sobre la herida
y yo confío en que sepa que no todas
las heridas son físicas ni superficiales.
Que no siempre crece piel,
que no siempre es una herida,
sino una cicatriz que durará para siempre.
Un recuerdo que nunca olvidaremos
y que trataremos de camuflar con
algo nuevo.

Grietas que partieron un alma en dos
o más pedazos buscando ser unidos por
ese algo nuevo que todos queremos,
transformar debilidades en puntos fuertes
y llenar el vacío del corazón
con un nuevo elixir de sangre emocional.

Elaborar una armadura interior que nos proteja
de los tiros que la vida nos pega.
No olvidar las putadas que una vez nos
hicieron para poder esquivarlas
la próxima vez sin vacilar,
seguir cantando con tu propia voz
canciones que hablan de tus sueños
o de lo mucho que ansías compartir
tu mente y cuerpo con alguien.

No crece otra piel sobre la cicatriz.

(In)conformismo

Tendemos a ser conformistas porque no nos vemos capaces de cruzar nuestras metas y eso hace que las que nos pongamos sean cada vez más fáciles de alcanzar; así, constantemente. Cada objetivo más simple que el anterior, en vez de ir progresando para superarnos.

Conformarse con poco -y cada vez menos- no renta. Es como rendirse en mitad de una batalla o lo que es peor: decidir darse la vuelta justo en el momento que el olor de la victoria empezaba a hacer acto de presencia. Tienes la recompensa por tu esfuerzo a la vuelta de la esquina, tan merecida, tan deseada, y la acabas estrellando contra el suelo para pisotearla antes de marcharte.

Debes ser fiel a tu bandera, cuyos colores son tu personalidad, tu apariencia y tu mentalidad; nunca jures lealtad a la bandera de otra persona porque esta puede traicionarte. Ten claro qué es lo que vas a hacer.

¿Quieres luchar o no?

No importa que decisión tomes siempre que haya una buena razón detrás. Una victoria puede justificarse al igual que una derrota, pero no una rendición cuando ya estás en la trinchera bajo ataque.


Cuando cae la noche

Las marcas siguen decorando mi brazo,
ya no sangran, pero resisten.
Son heridas de una guerra librada contra
la impotencia aliada con la rabia,
ambas comandadas por la tristeza
que un amor dejó al irse.
Un amor fantasma y maldito, inexistente,
que parecía volar por el aire
cuando en realidad caía en picado
para acabar reventado contra el suelo.

Memorias muertas que tratan de vaciarme
sin éxito gracias a la fría barrera
construida entre la mente y el corazón,
separando la lógica de las emociones,
llena de brechas parcheadas.

La oscuridad llama a la puerta
y yo la recibo sin ganas.
Baila conmigo al son de la melancolía
hasta desaparecer, como de costumbre.
Me deja solo tendido en la cama
con la mente más desnuda que el cuerpo,
a la deriva en un mar de reflexiones.
Duros son los instantes posteriores,
pero no insoportables.

jueves, 13 de abril de 2017

Una herida...

"Una herida es el mejor camuflaje para una guerra."

Frase extraída de Nocaut, de Antonio G. Villarán.

Te ahogaré

Llevas presente en mi mente desde el día que
me arrojaron a este escenario, sin preguntarme
antes si estaba listo para actuar y complacer al público;
ni siquiera te molestaste en ofrecerme un poco de espacio
para poder practicar mis actos, evitando así tropezar
con el fracaso reiteradas veces a lo largo de mi carrera.

Esta no es mi obra, nunca lo será.
Nunca podré desempeñar correctamete mi papel,
pues yo no soy un actor, ni esto es un teatro.
Se parece más a un circo, ya que no hago más que
encontrarme con payasos que intentan buscarme las cosquillas
como si no hubiera mañana; como si su vida dependiera
de la rabia que fueran capaces de inducirme, confundiéndome
con sus trucos y chistes.

Eres un estorbo; como una soga que me ha estado estrangulando
en cada instante de mi número, el cual ejecuto sobre este escenario
que cada vez se queda más pequeño, mientras el público pide más.
Pero... hay algo con lo que no cuentas.
He descubierto cómo funcionas y encontraré la forma de hacerte desaparecer.

Con música, con alcohol, con sangre...
Te ahogaré, finalizaré mi número y escaparé de este circo.

martes, 11 de abril de 2017

Este podría ser el último

Nuestro hogar, la Tierra, nos ha estado soportando durante millones de años y no se ha caído agotada al suelo en ningún momento, pero le queda poco. El apocalipsis asoma por la esquina, observándola con ojos de dolor, pero paciente, esperando el momento oportuno para mostrarse y actuar. Sabe que tiene una carga que no se merece, que solo servimos para ocupar espacio y llenarlo todo de desperdicios mientras la matamos poco a poco.

Necesita que alguien la libere de tal suplicio y él está dispuesto a actuar antes de que llegue a un punto de no retorno y se consuma para siempre. La solución final de la humanidad se acerca desde un origen incierto; puede que esté aquí mismo o puede que provenga de lo que conocemos como "espacio exterior". Avanza con paso lento, pero sin detenerse, en forma de guerra nuclear, meteorito, agujero negro... ¿Quién sabe?

Este podría ser el último de todos esos millones de años y a la gente parece darle igual todo, como si fuesen conscientes de que pasará sí o sí, aunque lo demos todo para evitar algo que no puede ser parado en seco o como si el fin del mundo no fuese más que un cuento de niños.

Sí. Damos asco y solo ocupamos espacio.