No puedes esperar a encontrar algo bueno entre todo lo malo
cuando la ilusión te ha abandonado en un desierto
con dunas formadas por granitos de un destino que te condenó
a vivir por lo que no es tuyo, siempre y cuando te lo permitan.
Te enseñan a no depender de nadie, a ser fiel a ti mismo,
a aceptar que nadie va a poner la mano en el fuego por ti...
Pero, ¿cómo no vas a depender de nadie cuando no tienes nada?
¿Cómo vas a serte fiel cuando ya no eres el mismo?
Cuando el daño se hace, no hay vuelta atrás
ni tiempo que valga la pena esperar para sanar.
Habrá momentos en los que el dolor se disipe un poco,
pero sólo estará dormido para volver a despertarse y sacudirte;
justo en ese momento que te creías fuerte, recuperado,
que por fin podrías empezar a levantar la cabeza sin miedo
a que te echasen otra soga al cuello.
Cambias por completo hasta que casi ni te reconoces,
física y mentalmente, te ves consumido por las penas, más frío
y con un cuerpo que cuesta mantener erguido.
Miras a tu alrededor buscando una mano para que te guíe entre la multitud,
observas como el cofre de los sueños permanece en un rincón sin poder abrirse
porque no parece existir llave que pueda con su cerradura.
Te preguntas una y otra vez qué es lo que está mal contigo,
pero sabes que no encontrarás la respuesta.
Tratas de camuflarte para ser aceptado en algún grupo de personas
que no te utilice para luego deshacerse de ti, aunque suene tan imposible
como dibujar esa sonrisa falsa y no parecer un amargado cuando estás abatido;
reírte porque estás distraído, desconectado del mundo, pero no feliz.
Intentas convencerte de que no recuperarás lo que una vez tuviste
y te arrebataron de la noche a la mañana, todos los días, fallando siempre;
te desvelas por los recuerdos de los errores que cometiste,
por las palabras que te dejaron sin respiración porque se sintieron como puñetazos
en el estómago al ser soltadas sin cuidado,
por pensar en lo que pudo haber sido...
Y te dices que no, que tienes que estar entero y reconstruir por tu cuenta
todo lo que está hecho añicos para resurgir de tus cenizas como ave fénix.
¿Cómo vas a hacerlo si ya llevas tiempo apagándote lentamente?
No hay comentarios:
Publicar un comentario