Dice Marwan que crece otra piel
sobre la herida
y yo confío en que sepa que no todas
las heridas son físicas ni superficiales.
Que no siempre crece piel,
que no siempre es una herida,
sino una cicatriz que durará para siempre.
Un recuerdo que nunca olvidaremos
y que trataremos de camuflar con
algo nuevo.
Grietas que partieron un alma en dos
o más pedazos buscando ser unidos por
ese algo nuevo que todos queremos,
transformar debilidades en puntos fuertes
y llenar el vacío del corazón
con un nuevo elixir de sangre emocional.
Elaborar una armadura interior que nos proteja
de los tiros que la vida nos pega.
No olvidar las putadas que una vez nos
hicieron para poder esquivarlas
la próxima vez sin vacilar,
seguir cantando con tu propia voz
canciones que hablan de tus sueños
o de lo mucho que ansías compartir
tu mente y cuerpo con alguien.
No crece otra piel sobre la cicatriz.
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