martes, 11 de abril de 2017

Este podría ser el último

Nuestro hogar, la Tierra, nos ha estado soportando durante millones de años y no se ha caído agotada al suelo en ningún momento, pero le queda poco. El apocalipsis asoma por la esquina, observándola con ojos de dolor, pero paciente, esperando el momento oportuno para mostrarse y actuar. Sabe que tiene una carga que no se merece, que solo servimos para ocupar espacio y llenarlo todo de desperdicios mientras la matamos poco a poco.

Necesita que alguien la libere de tal suplicio y él está dispuesto a actuar antes de que llegue a un punto de no retorno y se consuma para siempre. La solución final de la humanidad se acerca desde un origen incierto; puede que esté aquí mismo o puede que provenga de lo que conocemos como "espacio exterior". Avanza con paso lento, pero sin detenerse, en forma de guerra nuclear, meteorito, agujero negro... ¿Quién sabe?

Este podría ser el último de todos esos millones de años y a la gente parece darle igual todo, como si fuesen conscientes de que pasará sí o sí, aunque lo demos todo para evitar algo que no puede ser parado en seco o como si el fin del mundo no fuese más que un cuento de niños.

Sí. Damos asco y solo ocupamos espacio.

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