Deforme, horrible, dolorido, rabioso, triste y abandonado.
Vive
en un mundo para el que no fue hecho, viaja sin un destino fijado -más
que el de la muerte- por caminos que cada vez se muestran más pedregosos
y castigados dificultando el viaje hacia algo no asegurado. Un bosque
con árboles negros que se alzan hasta alturas desconocidas; algunos caen
muertos sobre el trayecto y las ramas de otros lo cubren como si la
misma oscuridad agarrase la existencia de aquel ente, inmovilizándole,
prohibiéndole huir de sus demonios que le asaltan a cada rato y le
debilitan.
Acompañantes de alquiler solían caminar a su
lado hasta que el interés decaía y le abandonaban. Otras veces era él
quien decidía separarse, no porque fueran un lastre, sino porque no iba a
poder mantenerlos por mucho tiempo debido a la escasez de recursos. Se
queda sin aliento y para colmo va cuesta arriba, apoyándose ya sobre sus
brazos para avanzar unos metros más antes de desmayarse o sufrir otro
ataque.
Aves con alas negras vuelan en un desorden
sobre la zona. El sonido del aleteo es tan intenso que acaba dando dolor
de cabeza al escucharlo durante unos minutos; la lluvia no llega, hace
frío en el interior del cuerpo, pero el exterior arde. Llamas invisibles
abrasan la piel. El aire se vuelve irrespirable sengún la situación,
creando áreas muertas y vacías sobre las que no crece nada, ni siquiera
aquellos árboles ya mencionados. Los caminos desaparecen y son
reemplazados por la nada sobre la que flota esta criatura cruzando los
dedos para volver a pisar tierra firme.
Lo pierde todo.
Da igual que la lucha sea fácil o complicada, su duración o los
enemigos; siempre se le caen las medallas que gana y la experiencia
desaparece, escapándose entre sus dedos, dejándole igual que al
principio. Añora los momentos en los que todo parece brillar tras haber
recibido una recompensa que llevaba tiempo esperando; echa de menos a
compañeros y compañeras que una vez fueron agradables con él, con
muestras de afecto mutuas que quedaron en nada con el pasar de los días.
A
veces ve su reflejo en los cristales que encuentra en el suelo y
recuerda una vez más que es asqueroso, un monstruo al que el paso del
tiempo ha maltratado. Puede ver sus deseos más oscuros intentando
hacerse realidad, pero los detiene, les deja la cadena bien corta para
que no se muevan mucho y acaben tomando el control de su maltrecho
cuerpo.
Tiene miedo de lo que pueda ocurrir mañana si el poco autocontrol que queda le falla.
No quiere estar solo.
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