Daría mi vida por volver a vivirlas,
rebobinar las triste historia de la que formo parte
para experimentar esa felicidad de nuevo
hecha una realidad y no una fantasía,
tener que dejar de imaginarme una vida cuasi perfecta
porque la vivo en el momento,
rodeado de poca gente, pero suficiente,
con mi gran amor presente cada día
a través de la red o en persona,
en un parque, en una tetería, en un bar...
En mi estación favorita del año.
Sí, con todo ese frío que se te mete en los huesos
y te hace tiritar al aire libre;
ese frío que a mi tanto me gusta.
La única estación en la que obtengo alguna victoria
depués de un año de puro sufrimiento y soledad;
deseo tomarme un café bien caliente mientras
comparto el momento con mi chica a solas
y la noche va cayendo poco a poco
mientras la lluvia golpea los cristales.
Saber que en ese instante estoy a salvo
y con una sonrisa real en mi cara,
que todo parezca que va bien,
que me haga llorar de alegría y los poemas
adornen mi mente al levantarme
por la mañana o al acostarme por la noche.
Poemas en los que se decían cosas distintas
a las que se vendían, pero era algo que yo desconocía.
Estaría dispuesto a morir tras revivir un simple mes
como aquellos con tal de volver a ser feliz.
Al menos una última vez y de verdad...
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