lunes, 8 de mayo de 2017

Una fantasía, un sueño o un deseo

Noches confusas en las que el brillo de sus ojos
alumbra el camino a seguir.
Rescate que siempre llega cuando el tejido
de la realidad se rompe alterando la paz mental,
salvando a un pobre diablo de ser desorientado
por el blanco cegador del día
y abrazado por la oscuridad cuando el astro se ausenta.

Es rodeado por los brazos de su nuevo ángel.

La cabeza descansa sobre el prado de su piel,
suave y pálida, pero fuerte también.
El aliento hace filigranas abriéndose paso por el cuello
llenando cada poro con su calidez,
ahuyentando lo negativo,
avivando la llama,
deteniendo el tiempo con el roce de los labios.

El éxtasis se transmite de una boca a otra.

Las sábanas se enredan como dos lenguas en un beso
mientras la orquesta del deseo interpreta su obra maestra
durante un intercambio de caricias y miradas.
Se acaba el acto, sublime.
Inmóviles, yacen sobre el colchón rodeados de un silencio
que parece eterno e inrrompible,
pero no es incómodo, sino tranquilizador.

Una fantasía, un sueño o un deseo; llámalo como quieras.

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